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martes, 12 de noviembre de 2013

Tolerancia y Paciencia. ¿Qué tenemos?

La Tolerancia.

 Es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.El concepto se origina en el latín tolerare (“soportar”, “sostener”) y hace referencia al grado de aceptación respecto a un elemento contrario a una regla moral, civil o física. La tolerancia es la actitud que una persona tiene respecto a aquello que es diferente de sus valores.La tolerancia supone el respeto mutuo y, en su grado máximo, el entendimiento mutuo, aún cuando no se compartan dichos valores.

La tolerancia es la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, comprendiendo el valor de las distintas formas de entender la vida... 

  LÍMITES DE LA TOLERANCIA. 


“la libertad de un individuo termina donde empieza la de otro”. El Estado y la sociedad han de poner ciertos límites a la tolerancia, hacer que ésta se lleve a cabo y condenar cualquier tipo de intolerancia

La tolerancia, es posible de medir en determinados grados que guardan relación con la aceptación que se tenga ante algo, con lo que no se está de acuerdo o que no se adecua al propio sistema de valores.

La importancia de la tolerancia radica, en la posibilidad que nos otorga  convivir en un mismo espacio con personas de diferentes culturas o con diferentes creencias. La tolerancia es la que nos permite vivir en armonía en un mismo país con personas que profesan diferentes religiones, que apoyan otras tendencias políticas, que poseen una condición sexual diferente, etc. La tolerancia no sólo es aplicable a nivel de país, sino que es algo que debemos desarrollar en nuestros hogares con aquellas personas a las que más queremos, como nuestra familia y amigos, así como también, a nivel mundial, donde se intenta convivir en armonía con un sin número de culturas y personas muy diversas.
 
La tolerancia se encuentra en estrecha relación con el respeto, pudiendo así ser capaces de aceptar las diferentes opiniones en torno a un mismo tema, aceptando y respetando las diferencias étnicas, sociales, culturales y religiosas, entre otras, teniendo siempre en cuenta que aquello que estemos respetando no atente contra la integridad y los derechos de las personas, animales y el medio ambiente.

Una de las mayores dificultades en torno al ejercicio de la tolerancia, encontrar el punto en el que ya no hay que tolerar. En otras palabras, se trata de la dificultad de establecer el límite entre lo tolerable y lo intolerable. Tal es la dificultad de esto, que se ha constituido como un verdadero problema de índole filosófico.

LA PACIENCIA


La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno.

A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos.

La paciencia es un rasgo de personalidad madura , es un valor mas añadido a la persona. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan.

La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía. Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo. Paciencia también con quienes nos relacionamos más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, hemos de ayudarles en su formación, en su enfermedad. Hay que contar con los defectos de las personas que tratamos –muchas veces están luchando con empeño por superarlos-, quizá con su mal genio, con faltas de educación, suspicacias... que, sobre todo cuando se repiten con frecuencia. El discernimiento y la reflexión nos ayudará a ser pacientes.

Paciencia con aquellos acontecimientos que llegan y que nos son contrarios: la enfermedad, la pobreza, el excesivo calor o frío... los diversos infortunios que se presentan en un día corriente: el teléfono que no funciona o no deja de comunicar, el excesivo trafico que nos hace llegar tarde a una cita importante, el olvido del material del trabajo, una visita que se presenta en el momento más inoportuno. Son las adversidades, quizá no muy trascendentales, que nos llevarían a reaccionar quizá con falta de paz. En esos pequeños sucesos se ha de poner la paciencia.

Tolerancia y Paciencia, valores que el ser humano debiera cultivar para poder vivir una existencia armoniosa con el resto del mundo pero principalmente, consigo mismo. Si tenemos paciencia y observamos, racionalizamos y entendemos, podremos desarrollar la tolerancia. Así que una va de mano de la otra....sólo debemos cultivarlas como las flores en un jardín, con amor, ternura, agua y luz....mucha mucha luz (sinceridad).